Dermatología Pediátrica

Dermatitis Atópica

Dermatitis Atópica

La Dermatitis Atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que cursa con brotes y remisiones. Forma parte de un grupo de enfermedades alérgicas, como la rinitis, asma, conjuntivitis alérgica y algunos tipos de alergia alimentaria.

Afecta a más del 10% de los niños. Habitualmente presente desde la primera infancia (el 50% la desarrolla antes del primer año de vida y el 87%  antes de los 5 años).  Requiere un adecuado manejo para que no comprometa seriamente la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

Es una entidad frecuente, de distribución mundial y afecta a ambos sexos por igual.  Se manifiesta por sequedad de la piel, prurito (picazón), eritema (enrojecimiento), pápulo-vesiculas y secundariamente puede llevar a erosiones, cambios pigmentarios y engrosamiento de la piel (liquenificación).

Se pueden identificar 3 estadios diferentes, de acuerdo a la edad del paciente:

  • En los lactantes (desde los 3 meses hasta los 2 años) las lesiones se localizan en las mejillas, cuero cabelludo, abdomen y regiones extensoras de miembros.
  • En la infancia (desde los 2 hasta 12 años), afecta cuello, muñecas, tobillos y  las zonas de flexión de codos y rodillas. Las lesiones son menos secretantes con tendencia al engrosamiento, cuadriculado y aumento de la pigmentación de la piel (liquenificación).
  • En la adolescencia y adultez, se localizan en dorso de las manos, párpados superiores y zonas de flexión de las extremidades. Pueden verse pacientes con dermatitis aislada de las manos.

Cabe resaltar que un gran porcentaje mejora al llegar a la pubertad.

Tratamiento:
El diagnóstico temprano  y el tratamiento adecuado indicado por el Dermatólogo apuntan a mejorar la calidad de vida de los pacientes y acortar la duración de la enfermedad.

El especialista indicará según las características de cada paciente, una terapéutica adecuada y medidas educativas para disminuir los síntomas como el prurito, eritema y lesiones que ocasiona la DA.

Las medidas generales que se recomiendan son: ropa de algodón, baños cortos, con agua tibia, jabones cremosos o sustitutos del jabón (syndets) y cremas humectantes.

El Dermatólogo podrá prescribir según considere necesario uso de cremas con corticoides en forma local y antihistamínicos vía oral para alivio del prurito. En ciertas ocasiones se pueden indicar antibióticos tópicos o por boca cuando las lesiones se infectan.

A tener en cuenta:

  • El ambiente no juega un rol fundamental en el desarrollo de la DA, si bien en algunos casos el polvo ambiental, almohadones, alfombras y juguetes de peluche pueden influir en la evolución de la enfermedad.
  • Es raro que la DA esté relacionada con la alimentación, salvo en casos excepcionales que el empeoramiento de los síntomas y algunos alimentos sea muy clara, no se deben realizar dietas de eliminación en los niños con DA.
  • Evitar: ropa de lana o sintética, perfumes, temperaturas extremas, baja humedad, baños frecuentes y prolongados.
  • La DA es una entidad muy frecuente que bajo el control del especialista y con el tratamiento adecuado suele ser bien controlada.